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Propósitos de fin de año

¿Los directivos hacen propósitos para el 2020?

Cuando en las empresas piden a sus dirigentes que sean mejores líderes, no se incluyen los propósitos de año nuevo. Los propósitos llegan tarde en el calendario, los presupuestos ya se tienen que haber presentado y los objetivos del año establecidos. Metas, datos, indicadores… todo está ya establecido.

En la esfera pública, los propósitos de año nuevo no suelen estar bien vistos y cuando se habla de esto en los equipos más bien tiene un marcado tono despectivo.

Sin embargo, en la esfera privada las personas que dirigen están sujetas como todos al mito del ciclo que acaba y de uno nuevo que comienza. Parece existir un viejo arquetipo que nos redime de las culpas pasadas con la promesa de cambios futuros. Con más componentes inconscientes que conscientes nos levanta de nuestras debilidades y, durante un breve tiempo, nos concede la ilusión de actuar diferente a cómo lo llevamos haciendo durante mucho tiempo.

Es como si, siguiendo los conceptos del MBTI (Myers-Briggs Type Indicator), nuestras dominancias tuvieran la oportunidad de dejar de serlo con un empujón de la voluntad.

Propósitos de año nuevo: La conciliación laboral, las dietas y el ejercicio son los campeones

Si algún instituto de investigación realizara una encuesta de los propósitos más frecuentes, creo que los resultados objetivos darían como vencedores a estos tres grandes temas.

Conciliación laboral

La presión progresiva de más tiempo dedicado al trabajo y la decadencia del viejo modelo de padre cansado que llega a casa a reposar con una esposa que tiene como principal obligación el proporcionarle todo lo que se merece por su esfuerzo, ha contribuido a derribar un modelo de familia en la que la distribución de cargas estaba repartida hombre-proveedor, mujer-madre cuidadora.

“Ahora los dos trabajamos, los dos ganamos dinero, los dos tenemos presión de la empresa para viajar, para traer trabajo a casa…” Ah, ¡la figura de los abuelos! Pero el problema no está resuelto. Necesitamos estar más tiempo con los hijos y con nosotros.

Propósito de año nuevo: Esta vez tenemos que hacer algo… No podemos seguir igual. Y en esta parte, nosotros te podemos ayudar con un entrenamiento específico para equilibrar la vida laboral y personal.

Dietas y ejercicio

Cada vez nos sentimos más pesados y con más kilos en mí cuerpo de lo deseado. La ropa no me queda. Tengo que hacer malabarismos para que no se me note.

Por otra parte están las endorfinas que da el ejercicio y lo bien que me siento.

Propósito de año nuevo: Hacer más ejercicio, apuntarme al gimnasio, comer mejor, menos carne…

¿y fumar?

El dejar de fumar pierde fuelle, cada vez quedan menos fumadores. Sin embargo, entra en las quinielas de cuidar la salud.

Y en las web un mar de recomendaciones

Todas estas recomendaciones son fruto de experiencias pasadas casi siempre fracasadas. Intentos con poca duración y amparadas en una creencia mágica en nuestra fuerza de voluntad. Están más destinadas a controlar la culpa y aliviar el malestar después de una evidente euforia que a destinar el esfuerzo necesario para dejar de hacer algo que realmente nos gusta mucho, aunque luego nos moleste el precio a pagar por ello. De ahí el refrán de que “lo que es bueno, o mata o engorda o es pecado”

Una fórmula más consistente: para dirigir hay que mantenerse en forma

Hace unos años leí un artículo de Jim Loehr y Tony Schwartz en la Harvard Business Review que hablaba de que el directivo necesita ser un atleta profesional. Hay que conseguir florecer bajo la presión para no marchitarse. Y esto no depende sólo de la capacidad cognitiva necesaria pero no suficiente. El cuerpo, las emociones, la alimentación, la concentración y el estado de ánimo hay que mantenerlos en un alto nivel de rendimiento.

Rutinas mentales y emocionales. Adquirir hábitos que ayuden a nuestra concentración y a mantenernos en forma tanto mental como emocional. Y esto significa mantenernos tónicos y no excesivamente confortables, estiramientos musculares que tensen sin romper. Niveles de energía estables.

Niveles de energía estable

Mantenernos estimulados, tranquilos, optimistas, comprometidos y confiados.

El secreto está en la doble combinación gasto y recuperación. Gastar energía, cansancio, esfuerzo, tensión, concentración, aceleración… y recuperación: humor, comer, dormir, divertirse, no hacer nada, ir despacio, pasear. Y separar ambas lo más posible. Cuando toca gastar hacerlo con inteligencia, y cuando toca recuperar hacerlo con la intensidad y relajación necesarias.

Ambas cosas se pueden hacer en una misma mañana sin moverse de un despacho. Pero es importante establecer rutinas que los separen. Tensión y distensión,… pero no al mismo tiempo.

“Estar y mantenerse en forma, sí merece la pena”

Artículo redactado por Jesús Berruezo – Consultor en InterManagement Group

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