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Harry Selfridge

Un líder frente a la crisis. Cuando el liderazgo significa alejar a tu gente del frío

En uno de sus episodios, la exitosa serie de la televisión británica “Mr.Selfridge”, presenta la charla que el famoso explorador irlandés, Ernest Shackleton dio al regreso de su aventurado viaje a la Antártida en 1917.

Selfridge fue una tienda que revolucionó en Inglaterra el concepto de lo que era y debía ser un comercio abierto al público. Fue la primera tienda departamental, con varios pisos y secciones, las más atractivas situadas frente a la entrada. Se distinguió por sus escaparates cuidadosamente diseñados alrededor de una temática de interés colectivo y que ocasionaban colas de público expectante esperando su apertura.

Apoyaba todo lo anterior con exposiciones, presentaciones y conferencias relacionadas con el tema de la temporada. El fundador y director de la tienda que lleva su nombre, después de escuchar a su invitado, Ernest Shackleton explicar su concepto de liderazgo, que propone no volver a permitir, como ya le había ocurrido, que ninguno de sus colaboradores se quede en el frio, es decir, desprotegido, nunca más.

Las tiendas Selfridge todavía existen hoy, 106 años después.

Las tiendas Selfridge todavía existen hoy, 106 años después.

Ernest Shackleton, el líder que convirtió un fracaso en una hazaña

Ernest Shackleton

Ernest Shackleton

Shackleton es considerado un líder mítico, aun hoy en día.

Protagonista de la última expedición importante de la edad histórica de la exploración de la Antártida, buscaba ser la primera persona en atravesar por tierra el continente antártico, pasando justo por el Polo Sur. No lo consiguió, pero su hazaña, de una magnitud increíble, ha quedado en un lugar destacado en la historia de los grandes exploradores.

Es famoso el anuncio que publicó en la prensa londinense: “Se necesitan hombres para viaje peligroso. Salarios bajos, frío extremo, meses de completa oscuridad, peligro constante, retorno ileso dudoso. Honores y reconocimiento en caso de éxito.”. 27 personas acudieron a la llamada.

A bordo del “Endurance”, un barco de vela y vapor, parte en agosto de 1914 de Londres a Buenos Aires y de ahí a la Antártida. Un año más tarde, el barco queda atrapado en el mar de Weddell por el hielo que se cierra como un anillo alrededor de él. Los 28 hombres abandonan el barco antes de que se hunda. Sobreviven los primeros seis meses en un campamento improvisado, sacrificando los perros de los trineos y cazando algunas focas, bajo las directrices del líder, apodado “el jefe”, quien organiza la vida del grupo.

Expedicion Shackleton Endurance

Expedicion Shackleton Endurance

Cambiar el rumbo, pero manteniendo el potencial

Renunciando a su propósito original cambian el rumbo para dirigirse a la isla Elefante, donde llegan meses después y donde Shackleton decide que permanezcan 22 tripulantes. Les queda un bote pequeño, donde solo caben 6 personas y Shackleton parte con ellos en busca de ayuda en abril de 1916. Se dirige a Georgia del Sur, 1.500 kilómetros más lejos en el mar, en una travesía imposible a donde sin embargo llegan, dejando atrás a dos enfermos y lanzándose a cruzar las montañas de hielo de la isla. En mayo de 1916, al límite de la supervivencia, alcanzan una estación ballenera, desde donde movilizan barcos para después de cuatro intentos rescatar al fin a todos los compañeros que habían ido quedando en el camino.

Lo absolutamente prodigioso de la aventura es que Shackleton logró volver a Inglaterra, dos años y diez meses después, sin haber perdido un solo hombre. Todos regresan sanos y salvos. Sus compañeros solían decir. “cuando estés desesperado y perdido, reza porque te envíen a Shackleton”. Fue capaz de inventar cada día tareas para mantener a sus hombres ocupados. Y también de estar cerca de los más conflictivos y huraños para ejercer su influencia sobre ellos. Dio sus propios guantes a un tripulante que había perdido los suyos y se las arregló para que los marineros de menor jerarquía tuvieran los mejores sacos de dormir.

En tiempos de crisis un auténtico líder jamás debe dar la espalda a la existencia de perspectivas de futuro

Algunas de las lecciones que pueden desprenderse de esta experiencia de liderazgo y que estos momentos hay que recordar son:

  • El carácter y el temperamento son tan importantes como las habilidades técnicas
  • El líder debe ser responsable, inteligente, equitativo, accesible, competente y tener don de mando
  • Debe potenciar el trabajo en equipo. El auténtico líder debe ser consciente de que a la postre, su liderazgo debe ser compartido.
  • Debe poseer y hacer gala de un espíritu en positivo.
  • Su buen humor debe ser patente a diario, a la par que debe ser capaz de transmitirlo a su equipo.
  • Su espíritu de sacrificio ha de resultar visible y constituirá un ejemplo para el desempeño del resto del equipo.
  • Un auténtico líder jamás debe dar la espalda a la existencia de perspectivas de futuro. Ello alentará el espíritu de supervivencia de su equipo, haciendo del mismo una realidad.

El líder no se salva solo, salva a los demás con él.

En una reciente entrevista (La Vanguardia, 15/04/2020), el premio Nobel de Economía noruego, Finn Kydland, contestaba, entre otras cosas, a propósito de la crisis actual causada por el coronavirus:

¿Cómo vamos a salir de esta? “La clave tras esta pandemia es mantener el capital humano: si el confinamiento no lo destruye, la recuperación será rápida.”

Por supuesto se trata de que la crisis no sea tan larga que haga que se pierdan las habilidades productivas. Y proponía: “piense en un bar o un restaurante. Al igual que una empresa tecnológica depende, sobre todo, de su capacidad de innovar y competir. Si el dueño no ha podido pagar sueldos y despide al cocinero experto y a los camareros simpáticos y pierde a los proveedores… cuando, al fin, reabra, también los clientes dejarán de ir, porque ha perdido el valor que les daba”.

En medio de la crisis hay que saber retener el valor

“Se trata de retener el know how; el “saber hacer” y eso también incluye el de toda la cadena de valor: los proveedores”. En medio de la crisis hay que saber retener el valor, no perder la capacidad de innovar. Solo así se puede volver a generar riqueza.”

No es fácil, pero la esperanza es lo último que se pierde. Y por encima de todo, la constancia (Endurance) es la cualidad que siempre conducirá al triunfo.

Artículo redactado por Antonio Cantó – Consultor de InterManGroup

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