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conciencia situacional

¿Sabes cuál es la competencia fundamental para un directivo en tiempos difíciles?

Aprende de la conciencia situacional: la competencia que une la visión estratégica con la acción táctica.

La conciencia situacional es una habilidad directiva clave en el mundo del management y de los negocios. También en la política, en las profesiones de riesgo y aún en las competencias deportivas. Se trata de entender dónde está situado uno en medio de un entorno cambiante y en movimiento, rodeado de competidores, clientes y circunstancias políticas, económicas y sociales. Es clave para visualizar el futuro inmediato, y tomar decisiones acertadas para sobrevivir y tener éxito.

La complicación estriba en que uno no es un observador neutral de los acontecimientos, sino un participante activo que debe ser capaz de pensar, comprender y actuar simultáneamente.

Lo fundamental es la representación que uno se hace de los demás participantes y de las condiciones dinámicas y complejas que cambian el entorno. Se trata de saber qué ocurre para poder figurarse lo que se debe hacer para no ser sorprendido: ¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué ocurre? ¿Qué ocurrirá a partir de ahora? ¿Qué puedo hacer a partir de ahora?

Quien posee esta habilidad directiva, especialmente relevante en momentos de crisis, bien sea un piloto de avión, un cirujano, un jugador de futbol, un político, o como en el caso que nos ocupa, un directivo, tendrá muchas posibilidades de salir airoso. Por el contrario, muchas desapariciones de empresas que parecían boyantes o muchos accidentes que pudieron evitarse, se resintieron de la falta de una suficiente conciencia situacional.

El propósito de la conciencia situacional es tomar decisiones apropiadas y efectivas a través de interpretar correctamente la información disponible, para anticiparse a los acontecimientos futuros y poder mantener el control.

Una historia que ilustra el concepto: un piloto muy bien dotado

De entre los pilotos de combate de todos los tiempos, destaca Hans-Joachim Marseille, as de la aviación alemana durante la segunda guerra mundial.

Logró un récord: 158 derribos confirmados oficialmente; y es que ningún otro piloto alemán o aliado derribó más aviones durante la guerra, en el corto tiempo en que luchó. Pero especialmente destaca por la técnica que utilizó.

Desde septiembre de 1942, día tras día de combate, lograba tres o cuatro derribos, con una técnica peculiar. Su táctica era zambullirse en medio de las formaciones enemigas, que implicaba que (muy a menudo) recibiese disparos desde todas las direcciones. Marseille desarrolló su propia táctica, que difería significativamente de los métodos empleados por la mayoría de los pilotos.

Desarrolló un programa de autoaprendizaje que incluía tanto aspectos físicos como tácticos, consiguiendo con ello una excepcional conciencia situacional, además de una puntería letal y una extraordinaria habilidad para controlar su avión. Junto a todo ello, elaboró una táctica de ataque, en la que terminó siendo un maestro, que consistía en disparar al avión enemigo con un gran ángulo de deflexión, es decir, disparaba desde un lado del avión enemigo a un punto muy por delante del morro del caza contrario, y su pericia hacía que en el punto al que disparaba terminasen colisionando sus balas y el otro avión.

El 3 de junio de 1942 atacó en solitario a 16 cazas enemigos, derribando 6 de ellos en seis minutos. El 1º de septiembre de 1942 logró derribar 17 aviones en un solo día, 8 de los cuales en tan solo 10 minutos. Y durante ese mes, el total de aviones enemigos derribados llegó a 54. Se considera que consiguió una excepcional conciencia situacional.

El 30 de septiembre su avión sufrió un desperfecto al regresar a la base y Marseille murió al intentar saltar en paracaídas, al golpearse contra el timón vertical del avión en caída.

¿Cómo se desarrolla la conciencia situacional?

Como muchos otros conceptos, técnicas o metodologías, hoy utilizadas por la dirección de empresas, (estrategia, táctica, modelos de liderazgo, etc.) la conciencia situacional tiene su origen en situaciones de guerra o conflictos militares. De ahí la popularidad, por ejemplo, de El Arte de la Guerra, de Sun Tzu.

Hoy, los principios de la conciencia situacional se utilizan en las escuelas de negocios, pero también en el entrenamiento de pilotos comerciales, bomberos, rescatistas y deportistas, es decir, en todas aquellas actividades que pueden verse sometidas a situaciones de estrés en un entorno de riesgo o en situaciones dinámicas y complejas.

Las cuatro fases que comprende la conciencia situacional

Aún con distintas denominaciones, hay acuerdo en considerar las siguientes fases:

  • Percepción: Observe para tener conciencia de los múltiples elementos y datos involucrados en una situación.
  • Comprensión: Oriéntese para interpretar los datos, evaluarlos y comprenderlos globalmente, seleccionado lo relevante.
  • Proyección: Anticípese a través de una simulación mental para prever el futuro.
  • Actuación: Decida y actúe en consecuencia.

Sitúese de manera que se pueda combinar la visión estratégica (Observación-Orientación) con la acción táctica (Decisión-Actuación), anticipándose a los cambios previsibles.

Lo importante es resaltar el hecho de que estas fases son acumulativas y no secuenciales, por ejemplo, se trata de no perder nunca la percepción e incorporar nuevas informaciones, mientras se está en la actuación.

Las personas entrenadas en conciencia situacional son capaces de evitar muchísimos desastres y errores, incluyendo accidentes, pérdidas económicas o fallos empresariales.

¿Cómo utilizar la conciencia situacional en la práctica cotidiana?

Aunque especialmente importante cuando existen factores críticos, la conciencia situacional no es privativa ni de los trabajos de riesgo ni de la alta dirección.

Está presente en muchas situaciones de la vida cotidiana. Sirve para conseguir lo que se quiere y evitar errores irreparables.  Por ejemplo, pedir un aumento de sueldo a su jefe puede ser una amenaza para su carrera si no es el momento adecuado. ¿Quién toma las decisiones realmente? ¿Cómo está la economía de la empresa? ¿Cómo es percibido su desempeño?

No suponga que lo sabe todo. Cuando se trata de conciencia situacional lo importante es lo que no se sabe, la información que no se tiene. Para conocer el entorno hay que observar y hacerse preguntas, no suponer, escuchar, estar alerta a las amenazas, recabar más información y orientarse mejor.

La conciencia situacional es un factor de acierto. Evite las confusiones, conozca las limitaciones para evitar situaciones que le serían inmanejables. Anticipe el futuro construyendo escenarios. Tenga ambiciones, pero sea realista. En todo caso pruebe poco a poco y recabe feedback.

  • Entienda lo que está sucediendo a su alrededor. Distinga entre la realidad y la forma como se percibe. Esto es muy importante cuando se trata de su familia, amigos y compañeros.
  • Comprenda los marcos de referencia suyos y de los demás. Cómo aquellos con quienes tiene que lidiar (compañeros, jefes, clientes, competidores), interpretan los hechos.
  • Visualice lo que puede suceder. Genere alternativas diversas, no solo las más optimistas. No se concentre en una sola cosa e ignore otra.
  • Decida su línea de actuación en cada caso. No se evada ni posponga más allá de lo indispensable. Concéntrese en la situación y no en la emoción.

Artículo redactado por Antonio Cantó – Consultor de InterManagament Group.

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